Terror paramilitar en Urabá con la aquiescencia de la Fuerza Pública

Por: Camilo Raigozo

La Mesa Interétnica por la Paz y la Reconciliación de Murindó, denunció que desde el pasado 10 de agosto, grupos paramilitares vienen sembrando el terror en las cuencas de los ríos Curvaradó, Atrato y Jiguamiandó.

Narcoparamilitares continúan azotando la región de Uraba. Foto archivo.


Según la denuncia los paramilitares que se autodenominan “autodefensas gaitanistas” han hecho presencia en las comunidades de las zonas mencionadas y han amenazado a los pobladores con la realización de un paro armado en la región del Urabá chocoano, cordobés y antioqueño.

Unos 200 criminales secuestraron a los indígenas Argenito Jumi Tapias, de 20 años y a Jhon Fredy Rubiano Barquin, en inmediaciones de la quebrada Mina, territorio del resguardo indígena Uradá y los obligaron a servirles de guias.

Los ‘paras’ patrullaron desde Uradá hasta el corregimiento Pavarandó, municipio de Mutatá, mientas las unidades del Ejército y la Policía que hacen presencia en la zona miraban para otro lado.

El 13 de agosto fueron liberados los dos indígenas secuestrados en la quebrada del Medio, a 30 minutos de la comunidad indígena de Uradá, luego de haber sido sometidos a torturas, amenazas e interrogatorios sobre la presencia de la guerrilla de las FARC EP.

Así mismo el 15 de agosto a las siete de la noche, los comerciantes de Chigorodó recibieron la orden por parte de los paramilitares de no abrir los negocios el día sábado 20 de agosto. Los delincuentes propagan sus amenazas a través de audios pregrabados que obligan a los pobladores a escuchar.

La Policía en vez de tomar medidas para proteger a los comerciantes, transportistas, lancheros, mototaxistas y demás pobladores, lo que hace es advertirles que si abren sus negocios y trabajan ese día es bajo su propia responsabilidad.

Sin embargo pese a la fuerte presencia de paramilitares y de los abusos que vienen cometiendo, la Fuerza Pública hizo un llamado a la población para que “no se deje intimidar”, con el argumento de que el paro, las amenazas, los comunicados y los atropellos no existen porque los paramilitares no existen. “Nuestras unidades de inteligencia lo han corroborado”, argumentan el Ejército y la Policía.

“Desde que las FARC EP comenzaron a hacer su tránsito hacia las Zonas Veredales y Campamentarias acordadas en la mesa de La Habana las incursiones paramilitares han sido continuas sin que las autoridades tengan una respuesta efectiva para combatir eficazmente al paramilitarismo y protejan a la población civil”, admite finalmente el documento firmado el pasado 18 de agosto.