Uribe y su pandilla estarían intentando asesinar al hacker Sepúlveda

Por: Camilo Raigozo

Así se desprende de un artículo publicado en Las 2 Orillas por el abogado  Carlos Toro quien es el apoderado de Sepúlveda.



A continuación el artículo:

La vida del hacker Sepulveda corre peligro en la cárcel Picaleña
Por: Carlos Toro*
¿Por qué han preparado cuatro atentados contra él? Denuncia de su abogado Carlos Toro, apoderado Carlos Toro

En el 2014 el ciudadano Andrés Fernando Sepúlveda Ardila, a quien los medios de comunicación han venido a denominar “El Hacker”, fue recluido en la Cárcel Picota de Bogotá, acusado de los delitos de concierto para delinquir, espionaje, acceso abusivo a sistemas informáticos, uso de software malicioso, y al poco tiempo la Fiscalía General de la Nación interceptó comunicaciones en las cuales el recluso alias “Caracho” refería a la utilización de un revólver para asesinar a Sepúlveda cuando hiciera su salida al patio general;-

lo que motivó su inmediato traslado al “Bunker” del ente acusador, para luego ser llevado a las instalaciones del antiguo y tenebroso DAS en Bogotá, lugar de donde fue sacado intempestivamente por el Inpec el 12 de mayo de 2016, rumbo a la cárcel Picaleña, para ser ubicado “coincidencialmente”, según fuentes de la misma autoridad penitenciaria, en patio contiguo al que se encuentra “Caracho”.

Andrés Fernando Sepúlveda, hacker de la campaña de Zuluaga decidió colaborar con la justicia por lo que su vida corre peligro. Foto: Las 2 orillas.

No cabe la menor duda que esta “movida” del corrupto, burocratizado e inoperante Inpec, sitúa en condición de grave e inminente peligro la vida e integridad personal del señor Sepúlveda Ardila quien, me ha autorizado para decirlo, tiene conocimiento de por lo menos 4 conspiraciones para quitarle la vida.

Se pregunta la opinión pública las razones por las cuales se encontraría amenazado de muerte el “hacker Sepúlveda”, y la respuesta a este interrogante podría encontrarse en lo que éste ha develado ante la jurisdicción penal colombiana en torno a las actividades que se realizaban en la que fuera una oficina principal del “centro democrático” en la pasada contienda electoral por la presidencia de Colombia; partido político que hoy pregona ser de “oposición”, acusa al gobierno de perseguirlo políticamente, y en el día de hoy el innombrable señala que todo este capítulo fue un montaje oficial en cabeza del presidente Santos.

Por eso, mientras el señor Sepúlveda purga una pena privativa de la libertad de 10 años, y en medio de las amenazas trata de cumplir con su compromiso de colaboración con la justicia colombiana, ante organismos de protección de los Derechos Humanos, y acompañado de una vigorosa campaña mediática a través de los medios de comunicación,-

el señor Oscar Iván Zuluaga, próximo prófugo de la justicia penal colombiana perteneciente al entorno más cercano del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, se manifiesta dolido ante la comunidad internacional porque según él está siendo injustamente perseguido por el Estado colombiano, a través de una rama judicial corrupta y sesgada, en razón de sus ideas y convicciones políticas como representante del supuesto partido “opositor” Centro Democrático.

Los presuntos delincuentes Álvaro Uribe, David Zuluaga y el padre de este, Oscar Iván Zuluaga. Foto: Internet.

Deben saber los organismos, instancias e instituciones internacionales, y la opinión pública en general, que Zuluaga no es víctima de una persecución política como falsa y malintencionadamente lo afirma, y que su campaña a la presidencia no fue objeto de ninguna infiltración delincuencial como él lo pregona, haciendo gala del cinismo y la desfachatez que tradicionalmente caracteriza a sus correligionarios.

La cierto es que alrededor de la campaña presidencial del señor Oscar Iván Zuluaga se creó una verdadera “empresa criminal”, cuyos cerebros visibles fueron Luis Alfonso Hoyos y el propio hijo de Oscar Iván Zuluaga, el señor David Zuluaga; sin que ahora el ex candidato pueda venir a decir que no sabía lo que éstos estaban haciendo en su nombre y personal beneficio, entre otros, en asocio de Andrés Fernando Sepúlveda Ardila;-

individuo éste último quien sí ha tenido el valor civil de aceptar su responsabilidad penal en los delitos que se le atribuyen, y hoy, se erige como uno de los principales testigos de cargo en contra de los demás coautores, cómplices, auxiliadores e instigadores de los hechos punibles, múltiples y graves, que se perpetraron para tratar de lograr por medios ilegales, el acceso a la presidencia de la República por parte del mencionado partido político.

La paramilitar Maribel Galvis y Oscar Iván Zuluaga juntos en una campaña electoral. Foto: Internet.

Oscar Iván Zuluaga, como candidato a la Presidencia de la República, fue quien creó, en asocio de su “asesor espiritual” y su descendiente, con los propios recursos de la campaña, una oficina especializada en violar el código penal, sede desde la cual, se proyectó, ejecutó y consumó,-

en forma cuidadosamente planificada, todo el iter criminis de un sinnúmero de conductas delictivas, entre ellas, un aleve atentado contra la seguridad del Estado colombiano, como la es el espionaje, que tipifica y sanciona el artículo 463 del Código Penal (Ley 906 de 2004), en los siguientes términos:

“El que indebidamente obtenga, emplee o revele secreto político, económico o militar relacionado con la seguridad del Estado, incurrirá en prisión de sesenta y cuatro (64) a doscientos diez y seis (216) meses”.

Un pesado fardo probatorio, con el que cualquier ciudadano del común ya se encontraría penalmente condenada hace mucho tiempo (por estos hechos hay varios sentenciados), obra en contra del señor Oscar Iván Zuluaga, por lo menos como autor mediato (el hombre de atrás) de todo lo que su asesor espiritual y su vástago realizaron tocando a las puertas del código penal, so pretexto de estar adelantando la carrera a la presidencia a nombre del partido de Álvaro Uribe Vélez;-

probanzas que válidamente pueden ser expuestas sin violentar reserva legal alguna , ya que han sido presentadas en juicio penal, que por su naturaleza jurídica es de carácter público, previo descubrimiento de los respectivos elementos materiales probatorios y evidencia física por parte de la Fiscalía General de la Nación;-

documentos probatorios que han sido conocidos por el suscrito profesional del derecho como defensor del también llamado “hacker”, el ciudadano de nacionalidad ecuatoriana Daniel Agustín Bajaña Barragán, hoy en libertad, cumpliendo condena de ejecución condicional, por los mismos hechos a que nos hemos venido refiriendo.

Esto dice Andrés Fernando Sepúlveda Ardila, en forma clara, precisa, coherente y categórica, sobre el origen de la oficina desde la cual se realizaron a nombre del Centro Democrático los delitos por los cuales hoy la Fiscalía de Colombia, en forma por demás tardía, persigue al señor Oscar Iván Zuluaga:

“Para yo empezar la campaña Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga me hicieron entrega en efectivo, de un poco más de cien millones de pesos. Con ese dinero hice el montaje de la oficina y pague la primera información que fue de ocho millones de pesos que le entregue a Wilson Torres …

El hacker uribista Andrés Sepúlveda, David Zuluaga y debajo de este Luis Alfonso Hoyos, prófugo de la justicia. Fotocomposición: Internet

Luis Alfonso Hoyos hizo énfasis en que debía ser todo de última tecnología y que la oficina debía quedar en un muy buen lugar. Además que quedara cerca de la sede privada de la campaña, que era donde vivía Luis Alfonso Hoyos y Oscar Iván Zuluaga. Una vez completada toda la operación le tomé fotos a la oficina y se las mostré personalmente a Luis Alfonso Hoyos para que él corroborara y viera en lo que estaba invirtiendo la plata de la campaña”.

Pero claro que el propio candidato Zuluaga conocía en detalle la existencia de la prementada oficina dirigida por Sepúlveda Ardila, y sabía perfectamente todas las incursiones al margen de la ley que allí se fraguaban y ejecutaban en su nombre, y para beneficio de su personal aspiración a la presidencia de Colombia.

No fueron terceros delincuentes los que habrían infiltrado la campaña, para delinquir y echarle la culpa al inocente Centro Democrático. El candidato y su círculo inmediato, tenían control total de las actividades de la oficina en cuestión.

De manera contundente, refiere el ahora testigo del ente acusador, Andrés Sepúlveda, incriminando a Zuluaga como coautor de los delitos por los cuales éste hoy se proclama perseguido político:

“En cuatro oportunidades me reuní con Oscar iván Zuluaga. La primera como ya se dijo fue al inicio de la campaña cuando hice la presentación inicial de lo que yo sabía hacer y cómo beneficiaba la campaña de Oscar Iván Zuluaga. 

En ese momento él ya estaba elegido como candidato a la Presidencia de la República por el Centro Democrático, esta reunión en la sede privada, en el salón comunal de el (sic) edificio donde vive él y donde también vive Luis Alfonso Hoyos. La segunda reunión que sostuve con él fue en mi oficina a mediados del mes de abril de 2014…..” (Entrevista judicial del 06.08.2014).

La campaña de Zuluaga está empañada de ilicitud por todo lo que se hacía en la oficina que había mandado instalar el candidato cerca de su residencia para tener el total manejo sobre las actividades al margen de la ley que se realizaban en la misma. Lo primero, fue una campaña negra contra el precandidato Francisco Santos, que incluía interceptación de sus correos electrónicos personales de él y sus asesores.

Todavía no se entiende cómo es que el señor Francisco Santos no reaccionó como sería de esperar, en su condición de víctima de la indebida invasión a la privacidad de que fuera objeto por parte del señor Zuluaga y sus cómplices, al acceder clandestinamente a sus cuentas de correo, extraer, revisar, leer y copiar sus mensajes electrónicos relacionados con su vida pública y privada.

Álvaro Uribe dando instrucciones a sus secuaces Oscar Iván Zuluaga y Francisco Santos. Foto Internet

Tal vez el compartir la misma estirpe uribista, haya permitido “limar estas asperezas; las que de todas formas a la luz del código penal, constituyen el delito de acceso abusivo a un sistema informático, conducta reprochable perseguible de oficio por la obligación que tiene el Estado de proteger el bien jurídico de la información y los datos,-

que de acuerdo con el artículo 269 A del estatuto jurídico penal colombiano comete el que “sin autorización, o por fuera de lo acordado, acceda en todo o en parte, a un sistema informático, protegido o no con una medida de seguridad, o se mantenga dentro del mismo en contra de la voluntad de quien tenga el legítimo derecho a excluirlo”.

El ingreso a las cuentas de correo del ex vicepresidente “Pachito” (y de los miembros de la mesa de negociación de la Habana) no fue algo fortuito, tampoco un acto de “infiltración” foránea como torticeramente lo quiere decir a la comunidad internacional Zuluaga, haciendo eco del senador Álvaro Uribe. 

 Se trata de una repugnante, pero a la vez refinada estrategia de “campaña negra”, debidamente calculada, dolosamente planificada y ejecutada con fines protervos; misce en escene criminal del cual no se desprenden ni estructuran los perfiles de un hostigamiento con móviles políticos en contra de un pulcro e inocente ex candidato de oposición a la presidencia de Colombia

El testigo de excepción Sepúlveda, a quien personal y directamente le constan los hechos, y por ende, es un testigo idóneo, serio y creíble, porque expresa la razón de la ciencia de su dicho, tal como lo requiere la doctrina y la jurisprudencia colombiana en punto de valoración del poder suasorio de la prueba testimonial, no puede ser más contundente en sus señalamientos contra la pluricitada supuesta víctima de persecución política y judicial:

“Yo le dije a David Zuluaga que si él me autorizaba a ingresar de manera ilegal a los correos electrónicos de Francisco Santos y él me dijo que lo debía consultar con Luis Alfonso Hoyos.

Francisco Santos, alias "bloque capital", no escapó de las presuntas acciones delictivas de sus socios. Foto Internet.

David habló con Luis Alfonso Hoyos y acordaron que no importaba lo que tocara hacer, pero debía hacerse. Yo pregunté directamente a Luis Alfonso Hoyos y a David Zuluaga, si me autorizaban para hacer lo que yo considerara necesario. Lo hice debido a que Luis Alfonso y David en las reuniones anteriores alardeaban de la honestidad y de no a la guerra sucia. 

Cuando los confronté a los dos y les dije que me dijeran si autorizaban jakear (sic) el correo de Francisco Santos, toda la campaña y colaboradores de Francisco Santos, ambos me dijeron que sí. Esto fue en una oficina de ellos que tenían en el edificio donde vivían Luis Alfonso Hoyos y Oscar Iván Zuluaga, esto fue en los primeros quince días de febrero…

Continuando con la contención de la campaña de Pacho Santos, el objetivo era identificar cualquier situación considerada negativa y que lo pudiera desprestigiar y de conocimiento público, más la información que Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga me iban contando y mi misión era hacerla pública bajo la estructura de una campaña negra y de desprestigio en la cual Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga me autorizaron a hacer cualquier acción sin importar cuál era…

Además de la información de Francisco Santos, Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga se sentaron en mi computador personal a leer uno a uno los correos de Francisco Santos y a realizar anotaciones en una agenda y dijeron que por qué no tomábamos las cuentas que manejaba Carlos Escobar de los personajes públicos pro-gobierno y les hacíamos algo, haciendo referencia a ingresar de manera no autorizada y publicar cualquier contenido que afectara la campaña presidencial de Juan Manuel Santos ( radicado 110016000027201400240. Entrevista FPJ-14. 29.07-2014. Andrés Fernando Sepúlveda Ardila).

El señor Oscar Iván Zuluaga no está siendo investigado en Colombia por razón de sus opiniones políticas uribistas, de orientación ultraderechistas y de corte fascista, y ni siquiera por ser enemigo jurado del derecho constitucional que tenemos todos los colombianos a vivir en paz.

El ex candidato presidencial es señalado judicialmente de atentar, al interior de una conspiración criminal, contra la Seguridad del Estado colombiano, por haber ordenado y obtenido indebidamente, a través de un concierto delictivo, mediante una oficina financiada con sus recursos de campaña política, a través de su asesor y su hijo,-

secretos políticos y militares de carácter reservado del Estado colombiano, como el ingreso ilegal a las conversaciones de la mesa de negociación de la Habana, y sobre los miembros del grupo subversivo de las FARC con quienes el gobierno adelanta acciones encaminadas a la firma de un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra que por más de 50 años ha sufrido el pueblo colombiano y que ha ensangrentado el territorio patrio.

Esta acusación no es ninguna fantasía, ni un montaje abusivo y arbitrario de la Fiscalía General de la Nación para cumplir finalidades políticas trazadas desde la presidencia de la República, como engañosamente lo pregonan en los foros nacionales e internacionales los áulicos ortodoxos del uribismo.

Ilustración: Internet

Si algo se le puede reprochar en este caso al ente acusador, es el no haber obrado con la energía, la prontitud, la celeridad, la eficiencia y la eficacia necesarias, inmediatamente se develara la existencia de la organización criminal y el gran cúmulo de delitos cometidos por los encumbrados miembros de la misma.

Oscar Iván Zuluaga, con plena conciencia de la ilicitud de su proceder, y con el fin de lograr la presidencia de la República a como diera lugar, sin ninguna clase de ataduras morales, con absoluta bajeza, utilizando para el efecto el poder corruptor del dinero y el slogan clásico de los de su partido (el todo vale), habría ordenado atacar a su oponente Juan Manuel Santos en la columna vertebral de su campaña a la presidencia, cual fue la bandera de la paz, y para ello, buscó aniquilar el proceso de negociación de la Habana, a través del mecanismo de infiltrar las conversaciones reservadas y secretas entre las FARC y el Gobierno.

No se requiere ser experto en la ciencia del derecho penal, para colegir que Oscar Iván Zuluaga, más allá de su investidura pública como ex candidato a la presidencia de Colombia, pero a propósito de la misma condición, es probable autor o partícipe de los hechos punibles que se consumaron desde la oficina tantas veces nombrada; como fácilmente lo puede inferir cualquier lector desprevenido de estas atestaciones de Andrés Sepúlveda, vertidas ante el órgano persecutor penal:

“….estrategia pactada con Luis Alfonso Hoyos 1) Proceso de paz en la Habana con las FARC, la idea de Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga era obtener la mayor cantidad de información que pudiera golpear de manera contundente el proceso de paz debido a que la posición del Centro Democrático era en contra de dicho proceso. 

El objetivo de obtener esa información era que el Centro Democrático específicamente Oscar Iván Zuluaga tuviera una prueba reina para acabar el proceso de paz. 

2) Proceso de Paz ELN-Ecuador, la idea era al igual que el proceso en la Habana con las FARC, se tenía conocimiento por parte de la Campaña Presidencial de Oscar Iván Zuluaga que en Ecuador se iba a llevar a cabo el proceso de paz con el ELN. Una vez iniciados los diálogos, la idea era obtener información contundente del proceso para poderlo golpear, debido a la política de no negociar con terroristas que mantiene el Centro Democrático.

3) Obtener información clasificada que pueda golpear a las FARC y al gobierno, beneficiando la postura política del Centro Democrático específicamente a Álvaro Uribe Vélez, por su candidatura al Senado y Oscar Iván Zuluaga, por su candidatura a la presidencia de la República. 

4) debido a lo reciente del tema de San Andrés y Nicaragua, el objetivo era obtener información que afectara las decisiones de gobierno tomadas en el proceso de la Haya y sobre la posible postura de Nicaragua en un posible conflicto entre los dos países” (entrevista judicial del 04.08.2014).

Pero hay más, de lo que han de conocer todos aquellos defensores de Derechos Humanos ante quienes se ruega proteger los derechos fundamentales al debido proceso legal (art. 29 de la Carta Política), supuestamente vulnerados a quien se autoproclama “perseguido político” del Estado colombiano, y es precisamente,-

que la campaña presidencial de Zuluaga sabía que para lograr sus fines desestabilizadores del proceso de paz en Colombia, se tendría que recurrir a la práctica corrupta de comprar información privilegiada de inteligencia militar a otra organización delincuencial, compuesta por funcionarios públicos, que operaba bajo el nombre de “Andrómeda”.

Ilustración: Internet

Así lo revela el testigo Sepúlveda de manera pacífica y serena en elemento probatorio que ha dejado de tener reserva legal, merced a descubrimiento en juicio público penal:

“…hablé con Luis Alfonso Hoyos y le comenté que personal de Andrómeda me estaba ofreciendo información sobre un miembro de la Habana que estaba negociando con coca, Luis Alfonso Hoyos me respondió que si era el mismo a quien el ministro de Defensa Luis Carlos Pinzón había dicho que era miembro del Bloque Sur y que era uno de los duros de la cocaína de las FARC…

Luis Alfonso Hoyos me dijo que esa información era clave porque el expresidente Álvaro Uribe estaba hablando sobre el tema en redes sociales y que de ser positivo el resultado se podría golpear fuertemente el proceso de paz. Le pregunté a Luis Alfonso Hoyos que si entonces comprábamos la información y éste me respondió que lo hiciéramos lo antes posible”.

La fuente de conocimiento sobre la temática de algunos de los más fervientes discursos y comunicados de campaña del centro democrático, tenían un origen espurio, en la medida en que provenían del trabajo clandestino e ilegal que se desarrollaba en la oficina partidista dirigida por Zuluaga y Hoyos; así emerge con meridiana claridad de la prueba cardinal que constituye las atestaciones de Sepúlveda, inmerso en su compromiso de verdad y colaboración con la justicia nacional:

“Se programó una reunión con Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga en mi oficina, porque ellos querían ver con sus propios ojos lo que se estaba realizando. Ellos dos llegaron, le dije a Rafael Revert que accediera a la nube donde teníamos esta información, entramos al panel de control de la página y les mostramos el sistema de publicación de documentos entre las FARC y el gobierno. 

Como los procedimientos anteriores David Zuluaga y Luis Alfonso Hoyos se sentaron a revisar todos los documentos e hicieron anotaciones en la agenda que llevaban, porque para este caso los dos llevaban agenda y de inmediato hicieron llamadas telefónicas pero nunca supe con quién hablaron ellos… 

La información que encontramos consistía en documentos que hasta donde tengo entendido eran acuerdos pactados entre gobierno y FARC. Recuerdo que los borradores tenían firma y recuerdo que otros documentos no tenían. 

Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga se sentían un poco decepcionados porque estaban pagando mucho dinero para obtener información del proceso de paz y no se lograba concretar nada. Quedábamos iniciados, ya que ellos esperaban tener la prueba reina para tumbar el Proceso de Paz. 

Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga me dijeron que debíamos estar pendientes de la siguiente publicación y notificarles o avisarles a ellos dos, lo antes posible. Hacerles el envío de la información, para programar un discurso o un comunicado que atacara de manera frontal,,

pero que no se evidenciara el acceso a dicha información y me recalcaron que deberíamos seguir buscando la prueba reina para acabar con el proceso de paz….dejándome en claro que lo que menos les importaba era el manejo de redes sociales y la seguridad informática, ya que ello lo podía hacer cualquier persona” (entrevista judicial de 04.08.2014).

Se podrá decir por parte de la defensa de Zuluaga, con base en la máxima testis unus testis nulus que la versión de Sepúlveda no sería suficiente para apuntalar con suficiencia un juicio de reproche en sede penal en contra del perseguido. Empero, el testimonio de Andrés Fernando, no es el único elemento material probatorio de cargo que obraría para demostrar la autoría de los mencionados delitos en cabeza del doctor Oscar Iván;-

pues se tiene recogido por el ente acusador, mediante entrevista formal, la versión, mucho más trascendente y demoledora, del testigo protegido por la Fiscalía señor Rafael Esteve Revert Insa ciudadano de nacionalidad española, quien de manera acuciosa se diera a la sigilosa tarea de recolectar un paquete de elementos de prueba (especialmente documentales e informáticos) para develar posteriormente la actividad delictiva que se desarrolló al interior de la oficina de campaña del Centro Democrático.

Sobre el contenido de tales develaciones de parte de Revert (no sujetas a reserva legal), haremos una segunda entrega, con el sano y buen propósito de contribuir a la verdad histórica, para evitar la grosera tergiversación de lo ocurrido, que hoy podría permitir al señor Oscar Iván Zuluaga encontrarse ad portas de obtener, fraudulentamente, unas inmerecidas medidas cautelares en su favor, por parte de organismos protectores de derechos humanos.

* Abogado penalista, defensor de derechos humanos.

Fuente: http://www.las2orillas.co/la-vida-del-hacker-sepulveda-corre-peligro-en-la-carcel-picalena/