A juicio el presunto criminal Santiago Uribe Vélez por paramilitarismo y otros delitos

Por: Camilo Raigozo
22/10/2016


Después de las investigaciones preliminares la Fiscalía concluyó que el presunto cabecilla paramilitar habría tenido un papel fundamental en la conformación, financiación y expansión del grupo paramilitar “los 12 apóstoles”, que sembró el terror en los municipio de San Roque, Yarumal y Santa Rosa de Osos, Antioquia, en la década de los 90.

El Fiscal Décimo Delegado ante la Corte Suprema de Justicia acusó al posible cabecilla paramilitar, primo del paramilitar confeso Mario Uribe y hermano del también presunto delincuente Álvaro Uribe Vélez, alias “sanguijuela”, como probable autor de los delitos de concierto para delinquir agravado y homicidio agravado.

Uribe Vélez, de 59 años, fue capturado a finales de febrero anterior por órdenes de la Fiscalía, acusado de múltiples crímenes. Actualmente se encuentra privado de la libertad en una guarnición militar en Rionegro, Antioquia.

El supuesto cabecilla paramilitar podría pasar al menos 20 años tras las rejas, dados los graves delitos de los que es acusado. En la zona que fue azotada por “los 12 apóstoles” se encuentran las fincas Guacharacas y La Carolina, para esa época propiedad de los Uribe Vélez.

El principal testigo del caso, el mayor de la Policía Juan Carlos Meneses, quién fue miembro del escuadrón paramilitar, ha señalado en varias oportunidades ante la justicia que Santiago Uribe era uno de los cabecillas de la banda criminal y que los crímenes se cometían con la colaboración de este.

Meneses está siendo investigado por los crímenes del grupo paramilitar y se encuentra privado de la libertad en una guarnición de la Policía en Facatativá, Cundinamarca. El testigo ha denunciado ser víctima de atentados contra su vida y ha sostenido que su existencia corre peligro.

Contra Meneses cursan varias investigaciones, entre las que se encuentra el asesinato del conductor Camilo Barrientos, perpetrado por paramilitares de “los 12 apóstoles” el 25 de febrero de 1994 en Yarumal, Antioquia, con la complicidad de la Policía.

Con la alianza entre el grupo paramilitar y la Fuerza Pública fueron asesinadas decenas de personas acusadas de ser guerrilleros. Una perversa estrategia muy típica de los Uribe Vélez, con la cual justifican y ocultan sus presuntos crímenes.

Alexander Amaya, otro testigo clave, declaró el 9 de agosto de 1996 que en febrero de 1994, bajo órdenes del mayor Meneses, estuvo presente en una reunión en la hacienda La Carolina, a la que asistieron Santiago Uribe y varios paramilitares de “los 12 apóstoles”.

Según el agente de policía Alexander Amaya, escolta de Meneses, los crímenes del grupo paramilitar "los 12 apóstoles" eran financiados por Álvaro Vásquez y Santiago Uribe, alias “el apostol”.

Otro testigo determinante para la Fsicalía es Eunicio Pineda, quien para el tiempo de los hechos trabajaba en la finca contigua a La Carolina y desde allí vio frecuentes reuniones de miembros de la Policía con civiles uniformados, armados y con radios.

Pineda tuvo que huir a Europa, donde permanece exiliado, debido a las amenazas y atentados contra su vida porque había sido testigo de que en la hacienda La Carolina habían conformado un grupo paramilitar. Antes de su huida fue secuestrado, acusado de sapo y torturado. El paramilitar alias “rodrigo”, le sacó los dientes con un alicate.

El ente investigador pudo concluir que en la hacienda La Carolina se realizaron varias reuniones encaminadas a la conformación de un grupo paramilitar. De allí salió la idea de crear la estructura criminal que luego llamaron “los 12 apóstoles”, debido a que el párroco del municipio hacía parte de esta.

Una de las estrategias conocidas de los Uribe Vélez y miembros del Centro Democrático, es que cuando la justicia los pone en la mira por algún delito cometido, vociferan que son víctimas de persecución política y que es una retaliación contra alias “sanguijuela”, cuyo régimen de terror de ocho años superó con creses a las sanguinarias dictadura militares del cono sur.