jueves, agosto 16, 2007

Bodas de oro del decano de la prensa alternativa

Cincuenta años, que son una verdadera proeza en un periódico de oposición que ha sido perseguido, dinamitada su sede, asesinado uno de sus directores y varios de sus distribuidores y corresponsales, excluido de la pauta oficial y empresarial, y además, violentamente censurado en muchas regiones del país. A pesar de ello nunca ha dejado de circular. Más información.
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1 comentario:

  1. Venga ese abrazo camarada!

    Decíamos que la Fiesta de Voz es un espacio para los encuentros y los reencuentros. Es el elemento mágico que nos llena de expectativas cada que se aproxima. La posibilidad de encontrarnos con tantos viejos camaradas, amigos y compadres con los que se vivieron luchas, sueños, trasnochadas, sustos y alegrías y que los avatares de la política nos bifurcaron los caminos. La violencia oficial, la caída del muro, las cooptaciones, las dudas y los miedos jugaron su papel en algunas dispersiones y desencuentros. Pero muchos y muchas seguimos encontrándonos. Muchas veces, demasiadas, en los dolores de los entierros. También en las a veces raquíticas marchas y eventos de terca resistencia. Pero seguíamos encontrándonos. Y en los últimos tiempos con más frecuencia. Y cada día en eventos cada vez más grandes. Y en marchas cada vez más impresionantes. Nos volvimos a encontrar en los eventos por la paz, en los foros por los derechos humanos en los encuentros contra el TL.

    Y en los últimos tiempos han aumentado los escenarios comunes. Especialmente nos estamos encontrando o reencontrando en el polo. En diferentes grupos, tendencias y a veces hasta posturas. Pero nos reencontramos con respeto, con cariño.

    Por eso la expectativa por cada festival de Voz. Hay que decir que la programación de la fiesta es preparada con mucho cuidado por sus organizadores. Se esmeran por llevar lo mejor que se puede. Pero para información de Carlos, de Carmenza, del maestro Arlex y los demás organizadores, la mayoría de los visitantes y gocetas de los festivales no recuerdan después que grupo tocó, quien cantó o que espectacular grupo de danzas bailó. La resaca, además de las polas desenguayabantes, se goza con el recuerdo de los viejos camaradas que nos encontramos en el festival. Así que la fiesta de Voz, además de lo alegre y parrandera, es una fiesta de nostalgias. Inevitablemente se escucharán en los combos que se van armando los recuerdos de tantos y de tantas. Se recuerdan los chistes aguardientosos de Jaime Pardo, los boleros de Leonardo, el mal genio de consuelo, los amores variopintos del negro Antequera, la pecueca de aquel, los granitos del otro o los senos de aquella hermosa camarada hoy una otoñal belleza.

    Así que, mejor …. Nos vemos en el festival!

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