viernes, mayo 25, 2007

Hace 43 años nacieron las Farc

Explica su Secretariado en mensaje envíado a la redación de Anncol. "El paramilitarismo que se creo muchos años antes no para enfrentar la guerrilla revolucionaria sino para hacer la guerra sucia de la oligarquía contra el pueblo, continúa desarrollando su actividad criminal, arropado por el Estado y los diferentes gobiernos, y convertido en un proyecto político que lidera Álvaro Uribe". Más información.
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  1. La embajada de Estados Unidos en Bogotá ratificó la excelente relación que George Bush tiene con el presidente colombiano. Tales vínculos habían sido fortalecidos con la visita de aquél a Colombia, en marzo. Pero igual ese gobierno está en crisis. La ratificación de la sede diplomática fue una forma de mitigar el desaire que el ex vicepresidente estadounidense Al Gore hizo a Uribe, al negarse a hablar con él a fines de abril en una reunión sobre el cambio climático realizada en Miami. El ahora ecológico ex número dos de William Clinton, al evitar ese encuentro, trató de quedar bien con los sectores del partido demócrata que quieren cambios en el Tratado de Libre Comercio con Colombia y con los miembros del mismo partido y las entidades humanitarias que cuestionan al gobierno uribista por las violaciones a los derechos humanos. La cuestión es que Uribe ya no cosecha tantas adhesiones bipartidistas en Washington sino que su apoyo incondicional descansa sobre todo en el grupo republicano que adhiere a la política sudamericana de Bush. Los demócratas buscan despegarse en esos dos tópicos -TLC y derechos humanos-, más que nada para poner algunos obstáculos extras en este segundo mandato del texano. Quieren crear condiciones para poder relevarlo en las próximas elecciones del mismo modo como en noviembre pasado le arrebataron la mayoría en ambas cámaras. El aislamiento internacional del mandatario colombiano es ostensible en cualquier región que se analice. En sus últimas giras europeas se lo vio muy solo y debió contestar preguntas sobre por qué su país ostenta el más alto índice de sindicalistas muertos por la represión militar y paramilitar. El macabro récord también lo tiene respecto al número de periodistas asesinados, no obstante lo cual el ocupante del Palacio de Nariño no recibe tantas críticas como Fidel Castro y Hugo Chávez en las asambleas de los plumíferos de la Sociedad Interamericana de Prensa. La situación gubernamental viene empeorando desde octubre del año pasado, cuando comenzó el destape del escándalo de la "para política". En base a los archivos de Rafael García, detenido ex director de Informática del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y las denuncias políticas del senador Gustavo Petro, del Polo Democrático Alternativo, más las confesiones de algunos jefes narcos y paramilitares detenidos, etc, la justicia ordenó la detención y procesamiento de varios legisladores y ex legisladores pertenecientes a la coalición de gobierno. Con la primera tanda de detenidos debió renunciar la canciller Consuelo Araújo, cuyo hermano había sido apresados por ser parte de los paramilitares y acusados de cometer secuestros y crímenes para ver limpiado el camino de ascenso político a la gobernación del departamento (provincia) de César, en el norte del país. El padre de Consuelo se mantiene prófugo. En la actualidad el número de legisladores detenidos llega a 12 y hay dos prófugos. Se estima en quince las órdenes de capturas emitidas por la fiscalía contra congresistas y políticos afines a Uribe por lo que estima que en poco tiempo más habría unos 40 detenidos. Quien hizo el cálculo fue el vicepresidente Francisco Santos, uno de los señalados por las declaraciones de Salvador Mancuso, ex líder "para", como admirador del paramilitarismo. Criminales de los peores. Las detenciones de quienes integraron desde los '80 en adelante las formaciones paramilitares, llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), están bien vistas por la mayoría de la población colombiana. Esa sensación mayoritaria tiene su razón de ser. Ya se sabía de las horribles matanzas que habían cometido esos grupos ligados al Estado, pero a partir de 2005,cuando el liderazgo de las AUC se desmovilizó y llovieron las denuncias en su contra, se tuvo una mayor idea de lo sucedido en materia de violaciones a los derechos humanos. Para citar un ejemplo, sólo en una zona del Putumayo, departamento del sur, en cuatro meses se hallaron 700 cuerpos enterrados como NN en fosas comunes. El fiscal general Mario Iguarán calculó que sólo en ese lugar podrían dar con otros 3.000 masacrados. Aunque el gobierno de Uribe y la prensa adicta afirma que esas fueron víctimas tanto de las FARC como de las AUC, lo cierto es que sólo los paramilitares cometieron masacres deliberadas contra la población civil. El objetivo era provocar su desplazamiento, robar sus tierras y ganados, abrir rutas para el narcotráfico, etc. Tampoco en Colombia hay "dos demonios" del terrorismo de Estado sino uno. En todo caso uno está vestido con uniforme de las Fuerzas Armadas que obedecen al presidente instalado en la Casa de Nariño y otro anda con camuflaje y brazalete de las AUC. Estas obedecían al mismo gobierno y trazaban sus planes de acuerdo con los generales a cargo de cada brigada del Ejército. El estadounidense Los Angeles Times publicó en marzo último un informe atribuido a la CIA según la cual el general Mario Montoya, máximo comandante militar de la actualidad, se había aliado a la AUC en octubre de 2002 cuando era jefe de la Cuarta Brigada del Ejército en Medellín. Tal alianza sirvió para llevar a cabo en forma conjunta la operación "Orión", para atacar a "los milicianos" de la Comuna 13 de Medellín, provocando varios muertos y heridos. El general Montoya desmintió esos tratos y se quejó de "una gran infamia". Pero menos de dos meses después, ahora por declaraciones de Mancuso hechas esta semana ante la fiscalía de Medellín, se sabe que otros tres generales actuaron conjuntamente con los criminales de las AUC en las regiones de Córdoba y Urabá. Se trata de los generales Iván Ramírez, Rito Alejo del Río y Martín Orlando Carreño; el primero fue comandante de la Primera División del Ejército y los otros dos jefes de la Brigada 17 en Carepa. Mancuso también reveló la sociedad establecida con el general Alfonso Manosalva, fallecido, que supo comandar la Cuarta Brigada y con quien se planificó la masacre de población civil en El Aro, en Ituango, una de las peores de la serie. En este tema ha tenido razón Manuel Marulanda Vélez, comandante de las FARC, quien hace muchos años bautizó a los "paras" en forma acertada. Dijo que eran hijos putativos del Estado. Balas que pican cerca. Desde octubre de 2006, cuando comenzaron las primeras detenciones de legisladores del partido de gobierno, hasta hoy, el escándalo viene pegando bien arriba en el círculo de poder. Son balas que pican cerca. En las declaraciones ante la justicia de Medellín, Mancuso hizo varias confesiones que revelaron la gravedad del contubernio entre su organización ilegal y el Estado. Por caso, al admitir que varios de los congresistas eran aliados suyos, con la salvedad de que no eran parte de la tropa armada. Como es obvio, su función era otra: proporcionar datos de interés, promover leyes, darles cobertura jurídica para sus negociados,girar sus fondos al exterior, etc. La desmovilización de esos genocidas en 2005, en el marco de la uribista ley de "Justicia y Paz", ha destapado tantos crímenes que buena parte de los colombianos reaccionó airada contra el módico castigo previsto en la norma: prisión de hasta 8 años y reinserción posterior en la sociedad. De allí que el gobierno se retractara de esa benevolencia para con algunos de los líderes de las AUC. Pero ese movimiento lo afectó de otro modo: esos paramilitares comenzaron a abrir la boca e incriminaron a muchos de sus socios políticos. Así fue que Mancuso disparó el 15 de mayo con munición gruesa contra la presidencia de la Nación, al confesar que el vicepresidente Francisco Santos se reunió en cuatro oportunidades con él y demás integrantes de la plana mayor de las AUC. Santos le habría manifestado que admiraba a esa organización y que sería muy bueno llevar esa experiencia de Córdoba a Bogotá. No fue todo. El detenido "para", enriquecido con muchas propiedades arrebatadas a comunidades campesinas, el tráfico de drogas y de influencias en el poder, etc, añadió que el otro interlocutor que tuvo fue el actual ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, con quien sostuvo dos entrevistas en el departamento Córdoba. Ante semejantes imputaciones, Uribe declaró ayer a Radio Caracol: "creo plenamente en la entidad, en la contextura moral del vicepresidente de la República y de mis compañeros de gobierno". Palabras más o menos, fue lo mismo que expresó en febrero, cuando trató de salvar de la caída a la canciller Araújo. En verdad el presidente no estaba defendiendo a sus ministros. Está en juego su propio pellejo, pese al aval recibido de Bush en su visita a Bogotá en marzo último.

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