viernes, agosto 10, 2007

¡Venga esa mano país!
No les bastó asesinarlo, arrebatan ahora su consigna
Por Juan Cendales

En 1990 sicarios del paramilitarismo asesinaron al candidato presidencial de la Unión Patriótica, Bernardo Jaramillo Ossa (foto).
Lo balearon en el aeropuerto de Bogotá en plena campaña electoral. Su carisma y las esperanzas que había despertado la Unión Patriótica pronosticaban una gran votación.

Las manifestaciones eran multitudinarias y entusiastas. Cada día nuevos sectores de opinión se comprometían con su campaña. Bernardo irradiaba fuerza, transparencia y claridad en sus planteamientos políticos.

Venga esa mano país era la consigna de la campaña.

Venga esa mano país por la paz, por la democracia, por la libertad, por la dignidad. Venga esa mano país para construir la esperanza.

Y el país le estaba tendiendo la mano.

Ahora, quienes ordenaron su asesinato quieren apropiarse de la consigna unificadora.

Desde el centro vacacional donde están “recluidos”, los paramilitares han sacado una lujosa revista. Tiene como titulo Pazión, y en la portada trae en letras muy destacadas la frase . . . deme esa mano país.

Le arrebataron la vida a Bernardo y ahora se apropian de su llamado.

De la misma manera que a otras miles de sus víctimas les arrebataron las tierras, las casas, los negocios, los hijos pequeños y hasta la sangre y la misma carne para saciar sus instintos caníbales o para adiestrar en la sevicia a sus sicarios y descuartizadores.

Todo gracias a la impunidad y las inconmensurables garantías que les ofrece el uribismo.

Pero la mano del país se extenderá para las víctimas y no para los victimarios, para la justicia y no para la impunidad.

Y con Bernardo, con Pardo Leal, con Galán, con Pizarro, con Don Guillermo Cano, con Jaime Garzón, Manuel Cepeda y con las miles y miles de víctimas de la orgia de sangre de la violencia paramilitar y el terrorismo de Estado seguimos diciendo y proclamando:

¡Venga esa mano país!
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