domingo, junio 10, 2007

Sin olvido
“Ariari capricho y son”
Por Camilo Raigozo. Voz

Vea la crónica gráfica
Ese miércoles 3 de junio de 1992 al filo de las cuatro de la tarde, desde Villavicencio salieron hacia Granada, región del Ariari, capital y municipio del Meta respectivamente, María Mercedes Méndez García, alcaldesa saliente del municipio El Castillo; Wiliam Ocampo Castaño, alcalde electo del mismo municipio; Rosa Peña Rodríguez, tesorera municipal; Ernesto Sarralde, coordinador de la Umata y Armando Sandoval, conductor de la alcaldía, todos miembros del Partido Comunista Colombiano y de la Unión Patriótica.

Dos horas después, en el sitio conocido como Caño Sibao, a 10 minutos de la base militar de Granada, un grupo combinado de militares y paramilitares, comandado al parecer por un teniente de apellido Rojas –según la investigación de Justicia y Paz- interceptaron el vehículo en el que se movilizaban las cinco personas y lo atacaron con granadas y ráfagas de fusil. Todos sus ocupantes fueron masacrados y 15 años después, el múltiple crimen continúa en la impunidad.

En ese mismo sitio, el 3 de julio de 1988, otros 17 campesinos, entre ellos dos niños de cinco y 10 años, habían sido masacrados por un grupo combinado de militares y paramilitares. Una niña de ocho años quedó mal herida y milagrosamente sobrevivió. Según el libro, Ceder es más terrible que la muerte, Josué Giraldo testifica: “(...) la masacre era un operativo coordinado con el Ejército y se evidenció cuando a los cinco minutos de los hechos, el comandante de la Séptima Brigada, Harold Bedoya Pizarro, produjo un comunicado atribuyéndole la matanza al Frente 26 de las Farc, con el objetivo de encubrir a los verdaderos autores y desprestigiar a la guerrilla”.

El pasado 3 de junio, Caño Sibao, ese sitio trágico para las ilusiones, los sueños, las utopías y las esperanzas del pueblo colombiano, fue testigo de un sentido homenaje a quienes allí murieron a manos del terrorismo de Estado. De varias regiones del país, especialmente de Bogotá y Villavicencio, llegaron hasta allí, cerca de medio millar de peregrinos a evocar la memoria de esas vidas de perfiles atrayentes y estimulantes, repletas de heroísmo. Se celebró en su memoria una eucaristía, oficiada por el obispo José Figueroa y otras personalidades religiosas, entre ellas el padre jesuita Javier Giraldo. Luego, se erigió contra el olvido, el Muro de la Dignidad y la Memoria, en el que se instaló una placa conmemorativa y muchas personas dejaron plasmadas sus huellas reivindicando la memoria colectiva de ese crimen de Estado y exigiendo el cese de la impunidad.

Posteriormente la peregrinación se trasladó hasta la plaza principal de El Castillo, donde el Movimiento Hijas e Hijos por la Memoria y Contra la Impunidad, ofreció una colección artística y se leyó una misiva enviada por ‘las cuatro primaveras’, Linda Carol, Hada Luz, Jenny Paola y Tania Marinella, hijas de María Mercedes Méndez y José Rodrigo García. Al caer la tarde, toda la comunidad presente entonó la canción compuesta por María Mercedes, cuya primera estrofa dice:
Ariari capricho y son/ Ariari rito de amor./Ariari capricho y son/ Ariari rito de amor./ Ariari imponente raudo/ que bañas a mi región/ tu sabes de los adentros/ los pesares y el dolor/ tu sabes de los temores /de mi pueblo luchador/ misterioso coquetón/ Ariari tu vas llevando/ historias que hablan de amor/ historias que pide a gritos/ que al fin triunfe la razón/ Ariari capricho y son/ Ariari rito de amor.
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